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Es un adjetivo muy utilizado en castellano para señalar algo idéntico o que no es otro más que ese, es por ello que al referirnos a alguna persona lo empleamos. Yo mismo, si, tú mismo, él mismo, etc. y es este adjetivo el que señala a la persona que es responsable por lo que te sucede a diario y por lo que ocurre alrededor de ti. Sí, adivinaste, mismo es quien hace que ocurra la magia y la no tan magia en tu vida.
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La mente humana parece un lugar sin salida para muchos de nosotros. Vivimos atrapados en el mundo de la ilusión de nuestros pensamientos, y la más grande es creer que podemos controlarlos. Como cuando alguien tiene un vicio y al ser emplazado al respecto dice que lo tiene bajo control, el cigarrillo, el alcohol, las drogas, las excusas, la procrastinación, entre otros. Todos hábitos que lesionan nuestro presente, afectando irremediablemente nuestro futuro.
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La sensación que nos deja un abrazo sincero y de corazón es muy difícil de describir. De todas las herramientas que existen en el mundo para brindar servicio a los demás, El Abrazo es en definitiva una de las mejores, esto obedece a que por sobre todas las cosas, el contacto personal es la mejor manera de brindar un servicio efectivo al prójimo.
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Para poder ver la luz es necesario haber conocido la oscuridad y esta existe en todo y en todos. Todo y todos tenemos un lado oscuro, algo que consideramos que no es bueno para nosotros ni para nadie más. Son aspectos que no nos gustan y que de seguro están fuera de las normas de convivencia bajo las cuales decidimos vivir esta experiencia. Coexistimos con ese lado carente de luz y es este el que nos genera, casi siempre, los más fuertes dolores de cabeza en cuanto a situaciones “problemáticas” se refiere.
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Querer saber las cosas puede ser tan adictivo como cualquier droga, la sed desenfrenada de conocimiento a veces pasa desapercibida pues no causa enfermedad física alguna, al menos en apariencia. No se trata de que saber sea malo, sino que el ansia por tener el conocimiento, al igual que en otras áreas de la cotidianidad humana, ocasiona el estrés necesario para culminar con alguna dolencia que tarde o temprano nos afectará en el cuerpo físico.
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