Los niños no siempre saben expresar lo que sienten, pero cuando dicen que algo les duele, no debemos ignorarlos ni minimizar su malestar. El dolor puede ser una señal de que algo no está bien en su salud física o emocional, y requiere de nuestra atención y cuidado.
Frecuentemente conocemos clases de yoga donde se enseña sin considerar la vitalidad de aumentar la energía sexual desde el centro de energía entre las piernas (en la parte inferior del coxis) hasta el centro del Tercer Ojo. Me gustaría presentar este conocimiento, que puede ser benéfico para la práctica y la vida sexual.
Las palabras duelen más que los golpes y dejan cicatrices más profundas que cualquier herida, como adultos y papás tenemos en nuestras manos una enorme responsabilidad, sin darnos cuenta podemos destruir en un segundo a nuestros pequeños. Ten mucho cuidado con lo que les dices no solamente frente a ellos, sino lo que piensas y sientes, porque con tus actos también lo demostrarás.
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