Tenemos una carga de energía asignada, Armstrong le llamaba los latidos contados de cada cual; es nuestra responsabilidad utilizarla con medida y no desperdiciarla. Somos conductores de la fuerza Divina, tendremos acceso a ella siempre y cuando estemos conectados conscientemente, eliminando algunas interferencias:
Juan salió de su casa dispuesto comerse una rica ensalada que había degustado el mes pasado en el Restaurant Lo Mejor para Usted. Al llegar fue recibido por un amable mesonero. Juan no solicitó el menú, ni quiso escuchar a mesonero, puesto que ya sabía lo que iba a pedir, así que sin más, ordenó al mesonero la ensalada.
Hoy quería hablarle de la importancia de cuidar lo que decimos y hacemos. En estos momentos que estamos viviendo, donde tenemos diferentes formas de ver las cosas y por lo tanto de expresarnos, es sumamente importante evitar dejarnos arrastrar por la necesidad de defender a ultranza nuestra verdad.
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