De niños escuchamos, tal vez de nuestros padres, que en la vida había que trabajar duro y no "perder" tiempo soñando; y si bien es cierto que, no podemos culparlos por enseñarnos esto porque fue lo que ellos aprendieron, también es cierto, que quienes hoy tienen éxito es porque alguna vez lo soñaron.
Nuestra incapacidad para vivir en la incertidumbre, para aceptar las cosas tal y como ocurren, nos hace imaginar un mundo que funciona siguiendo las reglas de nuestro raciocinio, lo cual nos proporciona grandes dosis de seguridad pero limita nuestra libertad, pues las oportunidades que nos ofrece el universo son siempre ilimitadamente superiores a las que imagina nuestra mente.
Nuestra esencia mística es "luz" nuestra esencia ancestral es "amor", Nuestra conciencia es "libertad ", nuestra columna vertebral es "energía" nuestra corona! es" fuego" que energiza esta "materia humana" liberando nuestros "átomos" de luz! de paz! de amor!.
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