Sentirse culpable de algo tiene serias consecuencias sobre nuestras vidas, opacan nuestra visión del mundo, nos hace llevar pesadas cargas que complican nuestro andar y nos colocan en una de las posiciones más cómodas para las personas, la de víctima. Cuando estamos siendo víctimas no tenemos la oportunidad de mirarnos con amor y permanecemos viviendo en la autocompasión.
Amar a Dios sobre todas las cosas, nuestro primer mandamiento. Sin embargo amar a Dios implica entonces Amarte a ti mismo, porque ya sabemos que somos una chispa de Él. Pero, no estamos acostumbrados a mirarnos con amor, e incluso hacerlo nos causa mucho dolor.
Cada vez hay más evidencias de la estrecha relación entre las enfermedades y la existencia de conflictos emocionales no resueltos. Hoy en día es posible, superar dolencias físicas y emocionales mediante la utilización de novedosas metodologías que permiten encontrar, comprender y superar, de manera rápida y efectiva los conflictos que han dado origen a la enfermedad.
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