Querer saber las cosas puede ser tan adictivo como cualquier droga, la sed desenfrenada de conocimiento a veces pasa desapercibida pues no causa enfermedad física alguna, al menos en apariencia. No se trata de que saber sea malo, sino que el ansia por tener el conocimiento, al igual que en otras áreas de la cotidianidad humana, ocasiona el estrés necesario para culminar con alguna dolencia que tarde o temprano nos afectará en el cuerpo físico.
Sentirse culpable de algo tiene serias consecuencias sobre nuestras vidas, opacan nuestra visión del mundo, nos hace llevar pesadas cargas que complican nuestro andar y nos colocan en una de las posiciones más cómodas para las personas, la de víctima. Cuando estamos siendo víctimas no tenemos la oportunidad de mirarnos con amor y permanecemos viviendo en la autocompasión.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
Insomnio pone en riesgo tu salud mental
El insomnio es un trastorno del sueño que se caracteriza por la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o por un sueño de mala calidad que no permite un adecuado descanso. El insomnio puede... -
El café es benéfico si se ingiere con medida
El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo, debido a su sabor, aroma y efecto estimulante. Sin embargo, también existen dudas sobre sus posibles beneficios y riesgos para la... -
4 Leyes de la espiritualidad - 1 La persona que llega es la correcta
En la India se enseñan estas cuatro leyes de la espiritualidad, seguramente en algún momento habrás escuchado de ellas, pero el asunto es que nunca llegan a tu vida por casualidad. Una vez alguien... -
Mineralogía: Cuarzo o cristal de roca.
Durante mucho tiempo se creyó que el cristal de cuarzo en realidad se trataba de hielo o agua petrificados, por lo que se utilizaba en rituales para atraer la lluvia. En los misteriosw Eulisinos se... -
El Secreto de la Felicidad (Reflexión)
Cierto mercader envió a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que aprendiera el Secreto de la Felicidad. El joven anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta que llegó a...