También se les llama depredadores emocionales, no es fácil identificarlos, padecen un hambre real por alimentarse de las emociones de otros. Lo primero que hacen es sugestionarte con impresiones negativas que minen tu seguridad, y nosotros le damos permiso de chuparnos la energía si caemos en su juego.
Estas son las líneas y párrafos favoritos, de mi libro de cabecera de cada cierto tiempo, "El Pescador del Fin del Mundo", de Gonzalo Llach:
Todos los eventos “buenos y no tan buenos”, alegres, tristes de rabia, en fin, cualquier cosa que nos haya ocurrido, ya pasó y mantenernos pegados a las emociones que se generaron en dichos eventos, le resta fuerza a la presencia de Dios en nuestras vidas.
Nuestra esencia mística es "luz" nuestra esencia ancestral es "amor", Nuestra conciencia es "libertad ", nuestra columna vertebral es "energía" nuestra corona! es" fuego" que energiza esta "materia humana" liberando nuestros "átomos" de luz! de paz! de amor!.
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