Sentirse culpable de algo tiene serias consecuencias sobre nuestras vidas, opacan nuestra visión del mundo, nos hace llevar pesadas cargas que complican nuestro andar y nos colocan en una de las posiciones más cómodas para las personas, la de víctima. Cuando estamos siendo víctimas no tenemos la oportunidad de mirarnos con amor y permanecemos viviendo en la autocompasión.
A lo largo de nuestra vida, nos hemos tropezado muchas veces con personas que han dejado enseñanzas y aprendizajes, que han marcado una pauta y han sido determinantes para nosotros.
Cuántas veces hemos dicho o hemos escuchado decir Dios o La Vida me ha quitado a Hijo (a) ,a mi Esposo (a), a mi Hermano (a), a mis Padres, a mi Amigo (a), a mi ser o seres Queridos, pero cuando hemos dicho GRACIAS Dios o Vida por haber puesto en mi camino y darme la oportunidad de estar el tiempo necesario con este bello ser que me enseño mucho.....
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