Muchas veces nos sentimos inspirados en la vida. Ya sea por un taller o charla que vivenciamos, por un mensaje, por una frase etc, sin embargo esa inspiración dura poco ya que no hacemos ningún cambio en nuestra vida.
Había una vez una niña que se sentía sola, su mamá siempre estaba trabajando y sus dos hermanos mayores jugaban ellos dos, la hermana mayor estaba ocupada ayudando a su mamá y el hermanito menor era muy pequeñito, total que ella estaba sola, jugaba sola.
Hacer cosas, consideradas como una locura por nuestro sistema de creencias, requiere un nivel de valentía poco común en nuestro comportamiento habitual. Para salir de nuestra área de confort no se necesita de condiciones particulares, solo de la valentía de mirar eso que nos mantiene atados a una vida que en algunos aspectos nos lesiona, casi siempre sin que nos demos cuenta.
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