Querer saber las cosas puede ser tan adictivo como cualquier droga, la sed desenfrenada de conocimiento a veces pasa desapercibida pues no causa enfermedad física alguna, al menos en apariencia. No se trata de que saber sea malo, sino que el ansia por tener el conocimiento, al igual que en otras áreas de la cotidianidad humana, ocasiona el estrés necesario para culminar con alguna dolencia que tarde o temprano nos afectará en el cuerpo físico.
Si no estás preparado para el Espíritu, lo más probable es que no sientas el resplandor de la inspiración. Dios estará a tu lado, te enviará la orientación, y las personas, que necesitas; pero si estás completamente ocupado, te perderás de estos regalos que pueden transformar tu vida.
También se les llama depredadores emocionales, no es fácil identificarlos, padecen un hambre real por alimentarse de las emociones de otros. Lo primero que hacen es sugestionarte con impresiones negativas que minen tu seguridad, y nosotros le damos permiso de chuparnos la energía si caemos en su juego.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
El fenómeno místico entendido como la transformación de la persona
Hace no mucho he leído un libro traducido al Castellano de Moshe Idel (Cábala y Eros, Siruela, Madrid, 2005) donde he encontrado una aproximación maravillosa acerca del fenómeno místico que creo que... -
El Muro (Reflexión)
Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores de la que él se... -
Solo un... ¿Amor De La Vida?
El amor de la vida es un concepto absurdo. La idea de que solo una persona en el mundo te complemente es, sencillamente malvada. -
La Auto-disciplina
La auto-disciplina puede ser considerada como un tipo de entrenamiento selectivo, creando nuevos hábitos de pensamiento, acción y habla orientada hacia una mejora personal y el logro de objetivos. -
Las 2 vasijas del aguatero (Reflexión)
Un aguatero en la India tenía dos grandes vasijas, cada una colgaba de cada extremo de un palo que llevaba a través del cuello.