Aunque a simple vista parezcan un frívolo producto decorativo de moda, las velas por siglos, han arrojado una luz en el progreso del hombre. Bien utilizadas logran limpiar ambientes y movilizar energías hacia los distintos aspectos de nuestra vida: trabajo, amor, salud y espiritualidad o fuerza interior.
No se trata de vivir muchos años, se trata de vivir mucho los años que tienes, que por cierto son inciertos y a veces parecen pocos. Desde este espacio se ha insistido en que lo más importante es vivir en el presente pues desgastarse en el pasado o el futuro, tienen consecuencia devastadoras, no solo contra la tranquilidad personal, sino en nuestros cuerpos.
Respirando nos conectamos con el aquí y el ahora, la respiración consciente nos lleva a nutrir a todo nuestro físico y energético.
El amor de la vida es un concepto absurdo. La idea de que solo una persona en el mundo te complemente es, sencillamente malvada.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
El petróleo, el ambiente y la sociedad venezolana
Los avances científicos, tecnológicos y el descubrimiento del petróleo como una extraordinaria fuente de energía, han tenido repercusión en los intereses, cultura, en la forma como se... -
Sahumerios
En la antigüedad se usaban diferentes fragancias para agradar a los Dioses, purificar ambientes, alejar influencias negativas y despertar sutiles estados de conciencia. En el aspecto esotérico dotes... -
El mejor día
¿Cuál es el mejor día en la vida de una persona? Esto es una calificación muy personal, aunque pudiéramos decir que mayormente, es cuando se disfruta de la dicha del logro. Cuando alcanzamos... -
¿Cómo conquistar a un Piscis?
Los Piscis son las personas que nacieron entre el 19 de febrero y el 20 de marzo, y se caracterizan por ser soñadores, compasivos, artísticos e ilusorios. Son el signo del agua, por lo que tienen... -
Lo mejor para usted
Juan salió de su casa dispuesto comerse una rica ensalada que había degustado el mes pasado en el Restaurant Lo Mejor para Usted. Al llegar fue recibido por un amable mesonero. Juan no...