Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.

col ag

Entonces encontró una planta, una Fresa, floreciendo y más fresca que nunca. El rey preguntó: 

—¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío? 

—No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresas. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresa de la mejor manera que pueda." 

 

 

Redacción Paraelespiritu.com instagramxfacebookyoutubetiktokwww 

col bc

 
 

Eventos

Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29

#ParaelespirituTV

 

Publicidad

Leer Más...

  • La grulla y el cangrejo (Reflexión)
    Estaba una grulla tan vieja y achacosa, que no podía coger los peces de una laguna, a cuya orilla tenía su nido. Así, resolvió llegar por astucia a donde le era imposible por la fuerza.
  • ¡Ten cuidado!: Los tratamientos de belleza más peligrosos
    Estar bellas y bien arregladas es lo que toda mujer desea, como ir a una peluquería para arreglarse las manos, pies, colocarse uñas postizas, alisar el cabello y entre otras cosas, porque nos gusta...
  • Hermes: La personalidad psíquica más prestigiosa de Latinoamérica
    Hermes está de fiesta, recientemente en un encuentro muy íntimo con los diferentes medios de comunicación, acaba de presentar sus cartas “Exclusivas” del TAROT ENAE. El iluminado de Venezuela...
  • Tu lámpara de noche afecta tu humor
    Muchas personas tienen el hábito de leer, ver la televisión o usar el móvil antes de dormir, con una lámpara de noche encendida. Sin embargo, ¿sabías que esta práctica puede tener efectos negativos...
  • Luz para el camino (Reflexión)
    Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
Publicidad