Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
En una ocasión, un hombre se acercó a Buda e, imprevisiblemente, sin decir palabra, le escupió a la cara. Sus discípulos, por supuesto, se enfurecieron. Ananda, el discípulo más cercano, dijo dirigiéndose a Buda:
No había en el pueblo un oficio peor conceptuado y peor pago que el de portero del prostíbulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
TAI CHI CHUAN: un arte marcial interno
La primera vez que escuché hablar del Taichi, fue hace muchos años en un congreso de Análisis transaccional en Barquisimeto, recuerdo estaba en una de ponencia donde se hablaba sobre el... -
Los Siete Principios Herméticos (de Hermes Trismegisto)
Hace mucho tiempo ya, y sin saber exactamente cuándo, surgió en Egipto un gran maestro, o maestro entre los maestros al que llamaron tres veces grande. Considerado un dios entre ellos le dieron el... -
Verdades sobre la pérdida de peso
Bajar de peso es una meta que muchas personas se proponen, ya sea por motivos de salud o de estética. Sin embargo, no siempre se cuenta con la información adecuada para lograrlo de forma efectiva y... -
La Sanación desde la Conciencia (III)
Hemos leído en artículos anteriores, la importancia de buscar la semilla que causo el desequilibrio energético-fisico que trajo como consecuencia la enfermedad. Comparto con Uds, algunas... -
La esencia del Budismo
Hay cuatro pensamientos básicos que dan un significado duradero a nuestra vida. Lo primero que apreciamos es nuestra muy rara y maravillosa oportunidad de ser capaces de...