Tenía un criado mucho que sufrir con el carácter original de su amo. Volvió un día este señor a casa de muy mal humor, se sentó a la mesa para comer; pero hallando la sopa fría, y cediendo a la cólera, cogió el plato y lo arrojó por la ventana.
No había en el pueblo un oficio peor conceptuado y peor pago que el de portero del prostíbulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
Las 4 Leyes de la Espiritualidad
En el artículo anterior hemos hecho una introducción al tema de las 4 Leyes Espirituales que se enseñan en la India. Entre otras cosas hemos dicho que nunca llegan por casualidad,... -
Una copa de vino para no sufrir derrame
El vino es una de las bebidas alcohólicas más antiguas y populares del mundo, y también una de las más estudiadas por sus posibles efectos sobre la salud. En particular, el vino tinto ha sido... -
¿Qué tan malo es el cloro en picinas?
El cloro es un producto químico que se utiliza para desinfectar el agua de las piscinas y evitar la proliferación de microorganismos que pueden causar infecciones. Sin embargo, el cloro también... -
Descifra las señales masculinas, así sabes si seguir o parar
Quizá un sábado por la noche vuelves sola a casa cuando podrías haber conquistado a ese chico tan guapo que te miraba desde el otro lado de la barra. Hoy te enseñamos las reglas... -
Sé un maestro y no un consejero
Había una vez una niña que se sentía sola, su mamá siempre estaba trabajando y sus dos hermanos mayores jugaban ellos dos, la hermana mayor estaba ocupada ayudando a su mamá y el hermanito menor era...