Hay un viejo cuento que nos habla de una mujer, cuyo único hijo había muerto. En su dolor, fue a consultar a un hombre sabio, a quien preguntó:
Estaba una grulla tan vieja y achacosa, que no podía coger los peces de una laguna, a cuya orilla tenía su nido. Así, resolvió llegar por astucia a donde le era imposible por la fuerza.
En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.
Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
Ateísmo, amor y justicia en el pensamiento de Emmanuel Levinas.
En este libro el autor examina dos obras fundamentales de Emmanuel Levinas, Totalidad e Infinito y De otro modo que ser, o más allá de la esencia. En él se intenta pensar, junto al filósofo judío,... -
Cielomoto, un "terremoto" en el aire
¿Alguna vez has escuchado un estruendo que parece venir del cielo, pero no hay nubes ni tormentas a la vista? ¿Te has preguntado qué puede causar ese ruido tan fuerte y misterioso? Si es así, quizás... -
5 Cosas que una persona exitosa hace antes de las 8 am
¿Te has preguntado alguna vez qué hacen las personas exitosas para aprovechar al máximo su día? ¿Qué hábitos siguen para mantenerse motivadas, productivas y felices? Resulta que la clave está en... -
Mucho cuidado con el asma
El asma es una enfermedad crónica que afecta a las vías respiratorias, provocando que se inflamen, se estrechen y produzcan más mucosidad de lo normal. Esto dificulta el paso del aire y causa... -
Creencias
Una creencia es la certeza de poseer la verdad acerca de algo. Desde que tenemos memoria incorporamos las creencias a nuestra vida y nos formamos alrededor de ellas. Somos nosotros quienes...