Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.
Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
Tu imaginación sí cambia el mundo
Un reciente estudio del Instituto Karolinska en Suecia demostró que nuestra imaginación afecta cómo experimentamos el mundo. Lo que imaginamos, escuchamos o vemos en nuestra cabeza puede... -
Dormir con el teléfono celular debajo de la almohada puede provocar hemorragia cerebral
El uso excesivo y prolongado del teléfono celular puede tener consecuencias negativas para la salud, especialmente si se duerme con el aparato debajo de la almohada. Según una investigación... -
¿Cómo conquistar a un Piscis?
Los Piscis son las personas que nacieron entre el 19 de febrero y el 20 de marzo, y se caracterizan por ser soñadores, compasivos, artísticos e ilusorios. Son el signo del agua, por lo que tienen... -
Una copa de vino para no sufrir derrame
El vino es una de las bebidas alcohólicas más antiguas y populares del mundo, y también una de las más estudiadas por sus posibles efectos sobre la salud. En particular, el vino tinto ha sido... -
La Maratón del Monte Hiei: Un Viaje de Fe y Resistencia
En las montañas que rodean la antigua ciudad de Kioto, Japón, se encuentra el Monte Hiei, hogar de una de las prácticas más exigentes y espirituales del budismo japonés: el Kaihōgyō. Esta maratón no...