Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.
En una ocasión, un hombre se acercó a Buda e, imprevisiblemente, sin decir palabra, le escupió a la cara. Sus discípulos, por supuesto, se enfurecieron. Ananda, el discípulo más cercano, dijo dirigiéndose a Buda:
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
Preste atención a su hijo cuando diga que algo le duele
Los niños no siempre saben expresar lo que sienten, pero cuando dicen que algo les duele, no debemos ignorarlos ni minimizar su malestar. El dolor puede ser una señal de que algo no está bien en su... -
Gente Feliz, Gente Productiva...
Cuando una persona está haciendo lo que le gusta hacer, siente gozo, satisfacción, su creatividad aumenta y es capaz de aportar resultados y soluciones inesperadas. -
Otra razón para consentir a tu gato: La Ronroterapia
El ronroneo de los gatos es un sonido que muchos dueños de mascotas encuentran reconfortante y relajante. Sin embargo, este sonido va más allá de ser simplemente agradable; tiene beneficios... -
Estar casado es la clave para llevar vida más plena
El matrimonio es una de las decisiones más importantes que puede tomar una persona en su vida. Se trata de un compromiso de amor, fidelidad y respeto mutuo que implica compartir proyectos, sueños y... -
La Sanación desde la Conciencia (II)
Sanación y Curación... Son dos términos que parecieran que significan lo mismo, mas no necesariamente es así. Curación es el proceso de restauración de la salud de un organismo desequilibrado,...