Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.
Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores de la que él se encontraba. Con tal desesperación elevó una plegaria a Dios de la siguiente manera:
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
La Moxibustión
La acupuntura y la moxibustión pueden ser utilizadas aisladamente o en asociación. La decisión de la técnica terapéutica a aplicar debe tener en cuenta las particularidades de cada caso y debe... -
Hay que respirar bien para sentirte bien
La respiración es una función vital que nos permite obtener el oxígeno que necesitamos para vivir y eliminar el dióxido de carbono que producimos como desecho. Sin embargo, la forma en que... -
Belleza desde la cripta: Los esqueletos enjoyados de Europa
Los esqueletos enjoyados de Europa son una colección de restos humanos decorados con oro, plata, piedras preciosas y telas finas. Estos esqueletos fueron venerados como santos y reliquias en varias... -
Él siempre nos habla
Honestamente, ¿Cuántas veces escuchamos eso de acallar la mente? Últimamente muchas veces, más de las que quisiéramos. Por otra parte, acallar la mente parece imposible, pues nuestro cerebro está... -
Las 2 vasijas del aguatero (Reflexión)
Un aguatero en la India tenía dos grandes vasijas, cada una colgaba de cada extremo de un palo que llevaba a través del cuello.