En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.
Cierto mercader envió a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que aprendiera el Secreto de la Felicidad. El joven anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta que llegó a un hermoso castillo, en lo alto de la montaña. Allí vivía el sabio que buscaba.
Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
Ritual Ley de la Atracción - Cheque de la Abundancia
La Ley de la Atracción, es algo que cualquiera puede usar, tú puedes usarlo en este mismo instante para mejorar tu vida o atraer a ti todo lo que quieras. Sin importar donde estés...... tú puedes... -
Alcanzando la Prosperidad Verdadera (II)
En nuestro artículo anterior, recuerdas que en la primera parte de Prosperidad Verdadera te comente que la prosperidad es femenina? Bueno resulta que lo que tiene que ver con la providencia, y el... -
Mejorar nuestra salud es fácil con la ayuda del Feng Shui
El Feng Shui tiene numerosos consejos para ayudarte a mejorar tu salud. La salud es lo más importante que tenemos. La relación entre la salud y el medio ambiente donde vivimos o trabajamos, es muy... -
¡Ten cuidado!: Los tratamientos de belleza más peligrosos
Estar bellas y bien arregladas es lo que toda mujer desea, como ir a una peluquería para arreglarse las manos, pies, colocarse uñas postizas, alisar el cabello y entre otras cosas, porque nos gusta... -
Diez ladrones de tu energía
Tenemos una carga de energía asignada, Armstrong le llamaba los latidos contados de cada cual; es nuestra responsabilidad utilizarla con medida y no desperdiciarla. Somos conductores de la fuerza...