Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores de la que él se encontraba. Con tal desesperación elevó una plegaria a Dios de la siguiente manera:
Tenía un criado mucho que sufrir con el carácter original de su amo. Volvió un día este señor a casa de muy mal humor, se sentó a la mesa para comer; pero hallando la sopa fría, y cediendo a la cólera, cogió el plato y lo arrojó por la ventana.
Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
Dos tazas de chocolate al día mantienen el cerebro sano
El chocolate es uno de los alimentos más apreciados y consumidos en el mundo, tanto por su sabor como por sus efectos positivos sobre el estado de ánimo. Pero, ¿sabías que el chocolate también... -
Mi cuerpo: Un Mandala (I)
¿Imaginas ver a tu cuerpo como un Mandala? La palabra MANDALA es de origen sánscrito y podemos definirla como “CIRCULO MAGICO”. -
Acupuntura
Basada en la filosofía oriental la Medicina Tradicional China, a través del adecuado manejo de la energía puede prevenir, curar y sanar lesiones, enfermedades, síntomas de larga duración (crónicos)... -
Cómo lidiar con personas inseguras
Las personas inseguras en tu vida podrían causarle problemas a los demás, y a sí mismos. Los mismos factores que hacen que estas personas se sientan inferiores podrían darte las herramientas que... -
Amo de tu respiración
Si puedes convertirte en el amo de tu respiración, puedes convertirte en el amo de tus emociones...